La ilusión es lo último que se pierde

las palabras del delfín

Dalia (Capítulo IV) Septiembre 28, 2007

Archivado en: Dalia, Novela — illyakin @ 12:58 pm

Como todos los días, Mauricio se había marchado para verse con Toni, pero aquella tarde era diferente a las demás. Sentía en su interior renacer la vida, la ilusión, el deseo de saborear el tiempo y estrujar los minutos con ansia, palpando con intensidad los goces que él idealizaba.

Mientras tanto…

Al sonar el timbre, Marga abrió la puerta. La mirada de su amiga Géminis era una interrogante. Marga sonrió abiertamente.

-Pasa y cierra. Creo que está en el bote.

-Estupendo. Mañana me toca a mí. ¿Te lo llevaste a la cama?

-No fue fácil porque tenía que trabajar en su terreno, ¿comprendes?

-No mucho, pero es igual. Confío en tí. ¿Cuánto le podemos sacar?

-No sé exactamente. Tiene un comercio de electricidad en Cartagena y un hijo abogado que se acaba de colocar aquí en Madrid. Yo creo que bastará con un millón.

-No está mal. Pero cuéntame, ¿lo incitaste?

Se habían sentado en el sofá y Marga lo hizo dejando al descubierto sus bien torneados muslos hasta la cobertura de las bragas. Al joven de los prismáticos del edificio de enfrente lo traía medio tarumba con sus destapes eróticos.

-No hizo falta -contestó Marga-. Es una persona que va por libre buscando utopías. Es viudo y con necesidad de encontrar un amor que tenga los valores que le colmen.

-Su media naranja, ¿no?

-Más o menos.

-¿Un Don Quijote?

-En lo que se refiere al amor, creo que sí. En cuanto a enderezar entuertos, lo veremos mañana. No quieras saber la tira de chorradas que le he tenido que aguantar, desde comprar una guitarra de segunda mano hasta hacer de conejillo de indias. Y después, inventarme un tío que me besó en un pasillo.

-¿Sin que te echara un polvo?

Marga rió de buena gana. Luego reclinó la cabeza mirando al techo.

-Ese hombre es especial, por eso hay que tratarlo con cuidado, con mimo.

Géminis entornó los ojos.

-¿Disfrutaste con él?

Marga volvió a mirar a su amiga. Luego asintió con la cabeza.

-Sinceramente, sí. En aquel momento abandoné mi juego y me metí de lleno en su bola, perdiendo el sentido de la realidad. Mi papel me salió a la perfección. ¿No te he dicho que me pidió que me casara con él?

Esta vez fue Géminis quien rió. Luego quedó pensativa.

-¿Y por qué no le sigues la corriente? Podríamos pensar algo para sacarle más pasta.

-La idea no la echo en saco roto, pero vamos a terminar la primera parte.

Géminis se levantó.

-Llevas razón, Marga. ¿Quieres un pelotazo?

-De ron. Vamos a celebrar el éxito del primer asalto.

Al tercer cubata, las dos jóvenes eran ya dueñas de otro millón de pesetas, amén de la juerga por el choteo, incluyendo la bacanal con aquel hombre de tan especial comportamiento.

 

2 Responses to “Dalia (Capítulo IV)”

  1. Zafferano Says:

    En qué año dices que fue escrito esto?

    Besitos

  2. illyakin Says:

    Zaffe, calculo que lo escribió hace unos doce años.


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