Las memorias de mi padre están prologadas por este poema que escribió, a modo de testamento literario.
Sólo deciros que me siento rica. Y me gusta compartir esta riqueza con quien quiera entrar y sentarse en esta estancia.
(La otra riqueza la compartiré cuando me toque la primitiva…)
Para que lo lean con cariño
mi familia y descendientes,
porque para ello fui escribiente
de esta historia que bendigo.
Ella dará fe, voto a bríos,
que no fui gran pudiente,
mas sí soñador de ríos
de aguas muy transparentes
que pasaron por el filtro ardiente
del amor, cuando no en desvarío.
Para que lo lean con cariño
quien saber quisiere
de mis andanzas de niño
y de mi ego adolescente,
y de adulto ciertamente
porque vivirlo pudiere.
Y si manantial hubiese sido
de ingenio transparente,
en vez de este libro
fortuna sorprendente
hubiese dejado
sin dejar de quererte.




Pues sí, fortuna sorprendente les dejó…
Esto ni se vende ni se compra, no tiene precio.
Besos